“Turismo y Delincuencia Organizada” ¿Una actividad de progreso comunitario, o de violencia estructural?
“Recientemente, en México, el entorno digital y social se ha inundado de noticias que exponen el poder del crimen organizado. Su fórmula es clara: estructurarse como empresas transnacionales. Mediante la expansión territorial en diversas ‘plazas’, el reclutamiento de jóvenes seducidos por la ilusión de ser el ‘patrón’ y la diversificación de actividades como lo son: el lavado de dinero en desarrollos inmobiliarios, la extorsión a negocios y la trata de personas, han convertido a los destinos turísticos, en la presa ideal para expandir su hegemonía.”
“Frente a este panorama, y en línea con los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la ONU Turismo define la actividad turística como un agente de paz y desarrollo comunitario. Existe un universo turístico integrado por destinos, turistas, prestadores de servicios, agentes culturales y sociedad civil; donde el fortalecimiento del tejido social —a través de la generación de empleos dignos, el respeto al valor cultural y la preservación del medio ambiente— convierte a esta actividad en un fenómeno social de cambio y no en una simple transacción económica que facilite la delincuencia.”
Para ganar esta batalla, la voluntad no es suficiente; necesitamos estrategia y enfoque. Como consultor y apasionado de la intersección entre el Derecho y el Turismo, mi plan de acción se basa en pilares medulares de prevención:
- Profesionalización y capacitación: El intercambio de conocimientos es una herramienta de competitividad. Sirve para identificar riesgos e implementar mecanismos legales internacionales como el Protocolo de Palermo, alineados con los códigos de conducta nacionales.
- Mecanismos de vigilancia fiscal: El fortalecimiento institucional requiere ejecutar planes donde el blindaje fiscal de la inversión turística no funcione solo como control financiero, sino como una directriz para fomentar la competencia leal y la expansión de desarrolladores legales.
- Cultura y arte: Recuperar espacios mediante políticas públicas de alcance, donde a través de la expresión artística, las nuevas generaciones visualicen un camino alterno al delictivo.
- Salud y bienestar: Las tendencias de wellness o mindfulness funcionan como herramientas de introspección. Muchos fenómenos delictivos podrían evitarse si el enfoque en la psique del individuo se reorienta hacia el bienestar integral.